Me he criado en Loarre, un lugar privilegiado en Aragón por la historia de su castillo y por su entorno. Desde muy pequeña he contemplado con curiosidad la tradición y la afición de tantas personas por acudir cada año a la recogida de setas. (…) La recolección de hongos además de lo que supone de ocio y disfrute de los particulares, empieza a tener cada vez más una relación con el desarrollo rural incidiendo de forma importante en la conservación del paisaje y en la estructura social y económica de muchas localidades rurales. En el turismo rural, son objetivos los paisajes, los valores naturales, las especies botánicas o animales, el desarrollo de aficiones. Y la recogida de setas es una de las actividades que está creciendo con más fuerza, hasta el puntos de empezar adenominarse micoturismo.
Solo el sumario de esta publicación con sus referencias a los humedales aragoneses o a la biodiversidad fúngica de los parques naturales hace que sea natural el apoyo público.
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