“No temáis, os traigo la buena noticia, 
La gran alegría para todo el pueblo:
hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador:
el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal:
encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.”
Os deseo que este Niño, en ese gran misterio que se renueva cada Navidad, nos de lo necesario para seguir adelante dignamente, pero que os dote con total exceso del deseo  y de la convicción de Amar a los demás, de estar al lado de los que sufren y sentir con ellos su amargura, para hacerla más llevadera, junto a los que nada tienen, compartiendo los bienes materiales que podáis y  hombro con hombro de los que padecen, sin voz, la dureza cruel de la injusticia a ciegas de muchos poderosos del mundo.  Con todo mi cariño, Anabel

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