Tuve la suerte de conocer a Ramón Rodríguez tan solo hace ahora poco más de dos años, tras mi nombramiento como Directora General.

Después de muchos años trabajando en el mundo asociativo y acostumbrada a tratar mucha gente y visitar muchos despachos, la primera vez que vino al mío, descubrí un hombre profundamente respetuoso, amable, conciliador, con un gran conocimiento del mundo de la pesca y sobre todo un enamorado de los ríos aragoneses.
Le agradezco mucho que me transmitiera con cortesía y firmeza las reivindicaciones de los pescadores aragoneses, y que me enseñara mucho más de lo que yo sabía sobre el mundo de la pesca.

Seguro que ahora tiene con quien hablar de pesca por ahí arriba con San Pedro. A mi hijo ya le enseñó los primeros rudimentos, un motivo más para mi agradecimiento. Descanse en Paz.
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